La comedia como Religión

Es importante aclarar que este artículo no intenta de ninguna forma atacar a las religiones. Tampoco de ninguna forma busco, del otro lado del extremo hacer un artículo espiritual. El punto de este artículo es hacer un análisis de la comedia en general, tanto sus puntos más valiosos como los más nefastos, haciendo un paralelismo con la religión. ¿Por qué comparar la comedia con una de las experiencias más importantes de las sociedades humanas? Porque a mi parecer, así de importante es la comedia.

Stand up comedy
¿Qué es la religión?

Es relevante explicar lo que es la religión, para de esa forma empezar a encontrar sus similitudes con la comedia y con este fin partiremos de una de las formas más básicas de definición: La etimología.

Las raíces de la palabra religión son complicadas, sin embargo los lingüistas hablan de dos posibles orígenes latines, “Releguere” y “Religare”.
El primero, “Releguere” se refiere a re lectura, según esta definición etimológica la religión es la lectura y re lectura de los textos religiosos. El constante proceso de exegesis y perpetuación de los textos sagrados forman el quehacer religioso.

De la misma forma podemos decir que la comedia es re-lectura, no de lo sagrado sino de lo cotidiano. La comedia no es inventar nada nuevo es volver a ver algo que siempre hemos visto con una nueva perspectiva. Es re-lectura de realidad. El comediante no relee un texto religioso, relee lo que vivimos todos, nuestra cotidianeidad, frustraciones y problemas. Mientras el religioso está obsesivamente releyendo las palabras sagradas buscando el sentido, el comediante está compulsivamente releyendo los lugares comunes en la sociedad buscando el sin sentido.

Religiones

La segunda raíz etimológica nace del latín “Religare”, esta palabra se refiere a re ligar a la comunidad, fortalecer los lazos, crear identificación. En religión este sentimiento de pertenencia nace de los ritos que unían y unen al pueblo bajo un solo dios fortaleciendo los lazos comunales, por algo le llaman la congregación.
Con respecto a esta definición creo que cualquiera que haya ido a un show exitoso de comedia conoce ese sentimiento de identificación.

En primera instancia reírse con un grupo de gente siempre causa esta sensación de complicidad. Todos nos unimos en una actividad placentera que nos ayuda a soltar estrés y liberar endorfinas. El humano como animal social se siente en casa cuando se reúne para compartir una misma actividad placentera.

Eso es a nivel social, a nivel de empatía también se crea un lazo hermoso: Cuando el comediante habla de sus problemas económicos, de sus desventuras amorosas o sus críticas políticas y/o sociales el público se siente identificado pues la verdad es que ellos también lo han sentido. Nos unen nuestros dolores

Finalmente dentro del concepto de Religare creo firmemente que compartir la risa nos reúne a un nivel más instintivo y cuasi animal.
Cabe recordar la raíz etimológica con más validez de la palabra religión. Esta tiene su origen en el latín Religare que “religar”. Es decir la religión es re-ligar a las personas, fortalecer los lazos que las unen. Tanto en la roma antigua como en los tiempos modernos una de las funciones principales de la religión es ser un punto de unión, de cohesión entre grupos. La base de un sentimiento de fraternidad y comunidad, pues a mi parecer la risa es una herramienta de reunión aún más antigua que las palabras, casi como un primer lenguaje.

La risa

Para explicar esta aseveración me remito a la célebre frase de François Rabelais: “La risa es propia del hombre”. Esta frase ha sido contradicha por los experimentos científicos que han demostrado que tanto varios primates como los perros e incluso las ratas comparten reacciones físicas y cognitivas a ciertos estímulos muy similares a las que tiene el humano, pero sin embargo considero que no pierde validez alguna.
Y es que aunque otros animales tengan su versión de la risa, la versión humana es única y particular, a diferencia del lenguaje que es aprendido, la risa es una manifestación corporal y oral con la que nacemos todos con la que nos identificamos y sentimos seguros desde que nacemos. El perro ladra, la vaca muge y el humano ríe. La risa nos distingue y nos reúne como especie. Eso nuestro sonido particular, la risa nos reúne y nos une desde mucho tiempo antes que las letras, el lenguaje o la religión.

Así creo que queda clara la importancia y belleza de la comedia. Pues nos atraviesa y nos reúne a niveles sociales, sensitivos e incluso instintivos. Utiliza el “Releguere” para reinventar las crudezas de la realidad y hacerla más llevadera al mismo tiempo que nos hace ver que no estamos solos en esa realidad, relee para reunir. Sin duda reúne todas las características más positivas de la religión.
Sin embargo, tristemente la risa también guarda otra similitud con la religión y es la característica más nefasta de ambas. La capacidad de señalar, juzgar y alienar.

Para nadie es un secreto que vivimos en un mundo polarizado en el que las personas buscan identificarse en muchos casos utilizando un enemigo en común. De esta forma los estadounidenses se unen contra el terrorismo, los xenofóbicos contra los extranjeros, los liguistas contra los saprisistas. La religión no está exenta de esto, llevamos miles de años utilizando las distintas religiones para justificar odios y rencores, brutalidad y matanzas.

La comedia no ha llegado a ese punto pero si que puede utilizar para dividir. Cada vez que un comediante hace un chiste xenofóbico, machista, homofóbico hace exactamente lo mismo que un predicador con un discurso de odio. Utiliza los miedos y odios que atenazan a sus oyentes para crear una identificación a expensas del grupo atacado, se convierten en predicadores del odio y la ignorancia. ¿Por qué sería más peligroso que lo haga un político o un líder religioso a que lo haga un cuenta chistes o cualquier tipo de comediante? La realidad es que no lo es. Un chiste con prejuicio es tan nocivo como un discurso xenófobo de Trump o un pasaje de Levíticos.

Creo que he explicado claramente los 3 puntos en los que son hermanas la religión y el fenómeno de la risa. Con esto no quiero jamás atacar a la religión ni decir que un comediante es un apóstol, solo quiero mostrar que la risa en si es una experiencia que puede ser espiritual, que tiene una capacidad inconmensurable de crear puentes y uniones entre las personas.

De la misma forma tiene el mismo potencial para separar y estimular el odio y el miedo. En esa doble relación está el poder y la enorme responsabilidad que tiene un comediante. Vale la pena aceptarlo con humildad y sentido del deber.

 

Rubén Perrillo González es una persona desde 1989.

 

Rubén González Autor

Rubén Perrillo González es una persona desde 1989.