El Primer Comediante (Cuento)

El comediante y escritor Pablo Pérez nos trae un cuento inédito sobre la comedia y sus primeros tropiezos:

El primer comediante

Alrededor de la fogata haciendo ruidos inentendibles la familia de homo neandertalis estaban sentados.

Podían pensar, muy lentamente, sus cerebros arrojaban a las llamas preguntas acerca del calor, del frío , de los olores, pero nada de ecuaciones, proyecciones financieras o siquiera algo parecido a una rueda.

No eran muy aseados, y a veces limpiaban la cueva de cáscaras de fruta sólo para que no se llenaran de bichos, porque las cucarachas en esos tiempos eran aterradoramente grandes, pero no lo suficiente sabrosas para usarlas de cena.

Una cáscara de protomango que había dejado tirada uno de los cachorros, era observada por la hembra más vieja de la manada, alternando miradas con el fuego, el cual era avivado por uno de los jóvenes quien le echaba varitas secas que veía consumir con la atención concentrada en sus prominentes frentes huesudas, frunciendo el ceño y soplando ocasionalmente.

El macho alfa despertaba, y el macho beta se ponía alerta, pues copulaba descaradamente con una de las hembras favoritas del alfa a vista y paciencia de toda la manada.

Al despertar el alfa, el macho beta desenchufó su miembro de la joven y desnutrida hembra, corriendo al otro extremo de la cueva para no ser capturado en pleno acto sexual: No quería otra paliza del alfa, sin embargo, no advirtió la cáscara del protomango la cual pisó en su apuro, resbalando, poniendo ambas plantas de los pies en el aire y cayendo de sentonazo que levantó el polvo y luego poniendo sus cejas en una extraña posición horizontal a sus ojos y boca.

La manada estalló en carcajadas.

Los cachorros los machos jóvenes, las hembras, agitaban los brazos en un frenesí de gozo, algunos juntaron las palmas inconscientemente como cuando matan moscas y nacieron los primeros aplausos de celebración

En macho beta, observó a su audiencia, y se contagió de la risa.

Inmediatamente se levantó y se volvió resbalar cayendo esta vez de cara.

La audiencia de Neandertales estalló, algunos no podían respirar, otros lloraban, los cachorros no entendían.

Había nacido el primer comediante.

Todas las noches el macho beta, simulaba resbalarse en la cáscara de fruta, y caerse, hasta que finalmente dejó de hacer reír a su audiencia.

Era gracioso ver a un anciano de dieciocho años resbalarse y caer, pero después de mucho tiempo de lo mismo debía renovar su acto, se había vuelto medio paleolítico.

 

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Zuzurro Autor

  • Iva Lopez

    Me encantó. ¡Muy bien, Pablo!